En un contexto de grave crisis habitacional y de acceso a la vivienda, las organizaciones sociales se dieron cita el martes 3 de noviembre de manera virtual para participar del conversatorio “Las organizaciones sociales en la producción del hábitat y del suelo”, organizado por Red Encuentro de Entidades no Gubernamentales para el Desarrollo y FOTIVBA.
La actividad se centró en el hábitat en este tiempo particular de la pandemia del Covid-19, en que además el tema cobró especial relevancia a partir de su inclusión en la agenda pública, donde se ve con preocupación la criminalización de las estrategias populares para acceder a la vivienda, derecho humano fundamental.
Las voces que protagonizaron el encuentro fueron la del Secretario de Hábitat de la Nación, Javier Fernandez Castro; el Subsecretario de Política de Suelo y Urbanismo de la Nación, Luciano Scatolini; Ana Pastor, referente de FOTIVBA y la organización Madre Tierra, de la provincia de Buenos Aires; y Omar Florez, un histórico dirigente social de Córdoba, miembro de la Red Encuentro, SERVIPROH y la Asociación 8 de agosto.
Expectativa y esperanza
La primera disertante fue Ana Pastor, quien explicó que el objetivo de este encuentro fue presentarse conjuntamente: “Queremos que cuenten con nosotros, que nuestra fuerza, nuestra historia y nuestra experiencia sea parte de la política pública”.
Este contexto de pandemia, precisó, “una de las cosas que ha visibilizado es un problema que nos tiene preocupados y ocupados desde hace más de 30 años en las organizaciones: la falta de lugar donde vivir o las deficiencias de los lugares donde vivir. Esto es lo que en este contexto ha dado pie a estas muy penosas tomas, estas tomas de tierras que nadie quiere, que no son elegidas por la gente y que son un dolor muy grande, y deben serlo para toda la sociedad”.
“Esta situación hoy nos está dando cuenta que aquello por lo que venimos peleando desde hace tanto tiempo, no ha dado todavía un resultado completo e integral”, advirtió.
“El Estado tiene que ser regulador de la vida pública, por lo tanto también del territorio, y como tal, lo que ha venido haciendo ha sido beneficiar a algunos sectores, otorgándoles infraestructuras, equipamientos, normativas, acciones que han llevado a la valorización excesiva o por lo menos muy desigual de cierto territorio, lo que ha dejado cada vez a más sectores de la población fuera de la posibilidad de acceder a través del mercado formal, a un territorio”, continuó.
“Hoy estamos en una situación de gran expectativa, de gran esperanza. Por primera vez estamos teniendo un gobierno nacional que está tomando, en principio, semánticamente, términos que nosotros tomamos. Que se hable de hábitat como política nacional es algo que desde ahora no venía apareciendo. Era vivienda, era infraestructura, era planeamiento. Ahora ya podemos hablar de hábitat con la integralidad que esto da. Y la otra cuestión es que haya hoy un plan nacional de suelos. También esto para nosotros es de mucha celebración y de gran expectativa”, reconoció.
Ana Pastor detalló luego los planes de lotes con servicios y destacó que “el solo hecho de que hoy el término ‘lotes con servicios’ sea conocido, es una conquista inmensa. Hace treinta años que estamos haciendo lotes con servicios y no lográbamos que el Estado nos escuchara”.
Una lucha de muchos años
A su turno, Omar Florez, dirigente del hábitat social en Córdoba, que forma parte de la Asociación Civil 8 de agosto y de Serviproh, se refirió a una lucha que tiene muchos años: la producción social del hábitat, basada en el derecho que nos asiste como ciudadanos, y por otro lado tiene que ver con la organización que es capaz de transformar, de cambiar, de modificar lo que venimos sufriendo desde hace muchos años.
Por otra parte, destacó que muy pocas veces el trabajo fue posible en articulación con el Estado, por eso, “celebramos esta apertura que se da en este contexto, con esta gestión de gobierno”, en contraposición a los últimos años que “han sido muy críticos”.
“Quienes han venido definiendo las cuestiones territoriales, lamentablemente son los grupos desarrollistas, y aquí está la diferencia desde las formas, lo hicieron desde la mercantilización”, advirtió, y reconoció: “Bienvenido sea el Estado como el regulador para que se produzca este equilibrio en la distribución del suelo, en la producción del hábitat”.
Escuchar, estar juntos y resolver
Luciano Scatolini, subsecretario de Política de Suelo y Urbanismo del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación, se refirió al desalojo en Guernica, que provocó un dolor en la sociedad porque “la resolución de una necesidad terminó siendo a través de un mecanismo que no es bueno para nadie, principalmente para quien se ve forzado a que esa sea la forma, una toma, y tampoco es bueno para el Estado, que cuando llega tarde, llega doblemente mal, sin capacidad de reacción y después teniendo que tomar decisiones que de alguna manera nos lastiman como sociedad”.
El funcionario valoró la oportunidad de “escuchar, estar con ustedes y repasar la experiencia de esta vocación por las políticas que tienen que ver con la tierra y la vivienda social, de Madre Tierra, del Fotivba”.
“Resolver este tema acceso al suelo y darle dignidad al conjunto de la sociedad argentina es una decisión política y es una decisión que hoy estamos viendo desde distintos sectores en la misma dirección”.
Entendemos que el Estado tiene que tener un rol central, tiene que volver a fijar criterios, no solamente en materia presupuestaria. Hoy en Argentina no solamente tenemos un Plan Nacional de Suelo Urbano, sino también tenemos expresado en forma explícita en el presupuesto nacional que se está debatiendo para el año próximo, una cantidad de dinero importante para dicho plan. Para nosotros haber logrado tener el plan y que hoy tenga un programa con partida presupuestaria es un gran avance”.
También se refirió a “una convocatoria amplia”, teniendo en cuenta que el papel del Estado es insuficiente. “Por eso creemos que el rol de ustedes como organizaciones es central, de hecho hemos conformado un consejo asesor para el Plan de Suelo, compuesto por muchos referentes de organizaciones que han tenido un gran compromiso y han dado cuenta de su trabajo muy vinculado a estos temas durante estos años”.
“También hemos incorporado una mesa con un criterio no sólo federal sino también lo más amplio posible, para que podamos discutir en un mismo ámbito desde la Cámara Argentina de la Construcción, la Cámara de Desarrolladores, las Organizaciones Sociales, las Universidades, esta complejidad que tiene el tema que no se resuelve sólo con recursos”.
Por otra parte, detalló que el papel del Estado en cuanto a la producción del suelo se realiza mediante un programa de financiamiento a gobiernos subnacionales, a provincias y municipios, con la posibilidad que participen, como lo establece el manual de ejecución, también cooperativas, sindicatos, a través de convenios tripartitos, y decirles que en esa experiencia, muchas veces encontramos que esas capacidades el Estado las ha perdido. Hemos tenido que formular programas y salir a dar respuesta en este contexto de pandemia que ya marca una cantidad enorme de dificultades, pero además lo hemos tenido que salir a hacer con los distintos niveles del Estado, teniendo que volver a construir redes de interacción para terminar de conformar un proyecto urbanístico que tenga servicios, redes de infraestructura, planillas de cómputo y presupuesto, marco normativo del uso del suelo, etc”.
Construir una interdisciplina
En su intervención, el secretario de Hábitat de la Nación, Javier Fernández Castro, se refirió a un “Estado paralelo”, con herramientas de las que se valió la sociedad en los últimos treinta años en los que “parecía que el Estado no volvía más”, para tratar de cubrirse y de generar instrumentos válidos ante esa ausencia que calificó como “imperdonable”.
“Más allá de las idas y vueltas que tiene nuestra historia, el período actual nos encuentra nuevamente teniendo que reconstruir el Estado, y en las condiciones actuales de la ‘doble pandemia’”. En ese sentido, dirigiéndose a las organizaciones, valoró “compartir con ustedes, construir esta interdisciplina que se ha ido armando durante todos estos años, donde no sólo nos hemos encontrado en cada territorio desde agrupaciones de base o desde la academia sumando los saberes, sino construyendo, articulando saberes”.
“Esto coloca a la palabra hábitat en un lugar de terreno ministerial que no es poca cosa, y que tiene que ser una oportunidad que no desperdiciemos. Tiene que ser pasar de estas visiones fragmentarias, tanto liberales como neodesarrollistas del Estado, donde todo es un fragmento: vivienda, infraestructura, ambiente, equipamientos. Y en realidad el territorio y su conjunción con las comunidades concretas que es donde se juega el partido, el Estado nunca llegaba a todo junto. Ese es el desafío. Rearticular las piezas, y cada uno de ustedes es testimonio de un territorio concreto, de que eso se puede hacer y que con la ayuda del Estado es mucho mejor”.
Por un lado, destacó la importancia de “trabajar en territorios concretos y no con políticas enlatadas que tratan de ajustar los territorios a esas políticas y no al revés”, y en ese sentido insistió en la importancia de la participación de las organizaciones sociales. Por otro lado, advirtió sobre “la visión económica reduccionista en la que el hábitat es una excusa para reactivar la economía y no importa mucho qué se haga, y a veces se deja de lado la cualidad de lo que se hace”.
“En ese sentido, desde la Secretaría de Hábitat hay algunos ejes de trabajo, por un lado el paquete que significan las obras del reactivar, ver cómo se ponen en marcha las obras que habían quedado paralizadas, muchas de ellas con total injusticia, por problemas de distinta índole. Por otro lado el Argentina Construye, que tiene que ver con las políticas posibles de hacer en el marco de la emergencia de Covid, que tienen que ver con muchas pequeñas obras, precisamente por el tema de los protocolos: conexiones domiciliarias, equipamientos polivalentes, algunos pequeños refuerzos de tejido con conjuntos de hasta 20 viviendas, y sobre todo con núcleos sanitarios, sobre todo en NOA y NEA, las regiones más deficitarias”, detalló.
“Estamos empezando, muy de a poco pero a paso firme, a avanzar en las líneas estratégicas, viendo que hay un horizonte vislumbrado de la pandemia. Eso nos pinta un 2021 con algo de viento a favor, y en ese sentido poder reanudar esas líneas estratégicas”.
“Con el tema de barrios y asentamientos, estamos trabajando con la Secretaría de Integración Socio Urbana (SISU), más allá de que ahora tenga una dependencia en Desarrollo Social, trabajamos mancomunadamente desde el primer día. Sobre todo en provincia de Buenos Aires hay un avance muy significativo en las villas más emblemáticas, donde hemos armado mesas multisectoriales y estamos presentes nosotros, los municipios, los otros ministerios: Obras Públicas, Desarrollo Social, Ambiente cuando es necesario, y estamos construyendo estrategias de proyecto urbanas al mismo tiempo que se están iniciando acciones a partir de los programas vigentes”.
En ese sentido, consideró que se debe trabajar «teniendo para cada uno de esos barrios un proyecto concreto que ordene en el tiempo las actuaciones, que tienda a una urbanización integral y no a ir corriendo detrás de pequeñas acciones que se disuelven en el tiempo, y sobre todo incorporando una componente productiva muy fuerte que reactive esas economías populares de los barrios”.
“Hay también algunos proyectos más vastos de planificación territorial, cuencas urbanas, ríos urbanos, en algunas localidades del interior que tienen problemas de crecimiento muy fuertes, y obviamente necesitan generación de suelo, tener un proyecto estratégico para desarrollar ese suelo, sobre todo en Patagonia”.
“Y lo más importante es un borrador de proyecto que le acercamos a la ministra con el desarrollo de una línea que por ahora tiene como título ‘Barrios Trabajadores’* pero que implica una estructura lo suficientemente amplia para poder trabajar con las organizaciones, con las cooperativas y con los sindicatos en otros niveles de subsidio y de recupero distintos al Procrear. En ese sentido lo que vamos a tratar es de complementar esa gran tarea del Procrear a partir de trabajar con toda esa población que por algún motivo no es considerada sujeto de crédito o tiene algún problema para acceder”.
“Es importante también que las organizaciones se constituyan en posibles entes de gestión. Tenemos que encontrar la manera de que ustedes sean los que nos acerquen los proyectos a la Secretaría; que la Secretaría y el Ministerio en su conjunto desarrollen esos proyectos, los evalúen, si es necesario que sean parte de la confección de esos proyectos, y a partir de ahí diseñar líneas de financiamiento específicas”, explicó.
En cuanto a la situación de las tomas, consideró: “Si queremos reconstruir el Estado seriamente, tenemos que tener el oído atento a esas situaciones y encontrar la solución para que no se produzca la toma, justamente porque hay un Estado atento y con los instrumentos necesarios, para no seguir actuando como si el contexto político fuera desfavorable”.